Sobre el jucio de la historia

Frente a los sucesos del fin de semana que han vuelto a hacernos recordar nuestros rencores inconclusos como país, una de las frases más utilizadas ha sido alguna variación de la siguiente frase:
“La historia juzgará”.
Lo anterior tiene muchas implicancias e intentaré expresar algunas, y criticar su falta de fundamentos.
1. La historia no juzga, porque no hay ningún mandato constitucional que le permita administrar justicia.
2. La historia puede ser entendida como una institución, y como tal, puede hacérsela aparecer como un ente objetivo, sabio, e imparcial. Lo cierto es que la historia es escrita por los ganadores, es decir, por aquellos que le dieron legitimidad al gobierno que existió en Chile entre 1973-1990.
3. Permítanme una imagen: La historia es entendida como un “despeje”, y quienes utilizan la frase antes mencionada, los políticos del partido que corresponda, son los arqueros que chutean la pelota lo más lejos posible de su arco. Si la pelota está lejos el peligro de gol tiende a reducirse, y el político puede preocuparse de posar tranquilo, y disfrutar el partido.
4. Finalmente, esta referencia a la historia, juzga el presente. Nosotros los del presente, no somos capaces de juzgar, el estar inmersos y comprometidos en los hechos nos impide emitir una opinión. Hagamos el ejercicio de aplicar esa misma lógica a otros ámbitos: “No podemos hacer nada con la contaminación de los ríos por parte de la empresa privada, la historia juzgará a esas empresas”. “No podemos opinar respecto al conflicto con los mapuches, debe ser la historia la que juzgará”.








